Bullying… por favor,no seáis indiferentes

Desde bien pequeña, siempre he sido, o por lo menos, yo me he considerado, una persona con carácter fuerte y personalidad suficiente como para no dejarme pisotear ni avergonzar por nadie. Bueno, pues aún así,  he vivido eso que hoy llamamos BULLYING, eso que ahora se comenta tanto, que parece que sea “novedad”, y no es así.

En mi caso, no fue a mi directamente, pero si a una persona muy cercana, por lo que mi sentimiento constante era la impotencia, la rabia por querer y no poder. Esa sensación tan amarga o incluso agria que se te queda en la boca del estómago, al ver como una persona a la que quieres mucho, esta sufriendo de manera injusta.

Pero eso no es lo peor, lo peor es que sabes que ese sufrimiento va a ser la distracción y satisfacción de otros.

Y que encima otros tantos que son conocedores de lo que sucede, van a mirar hacia otro lado.

¿Pero en qué mundo vivimos?

Pues así es, unos sufren y otros ríen.

Y bueno, imagino que os preguntareis ¿a qué viene esto? Hablar de buylling ¿porqué?

Pues,por que tal y como os comente, recientemente hemos cambiado a la peque de cole, por lo que inevitablemente, aunque estés convencida de que es lo correcto, te vienen dudas y miedos.

Y uno de mis temores era, ¿será aceptada?

Cuando tienes vivencias, sean del tipo que sean, los sentimientos y sensaciones que puedan provocar, al tener hijos, se multiplican por mil.

Y con esto ¿qué quiero decir?

Solo de imaginarme, lo que viví de pequeña, trasladado a cualquiera de mis hijos, me provocaba más rabia y cólera de la que jamás había sentido.

¿Y si al cambiarla de colegio, lugar donde ella había encajado perfectamente, provocaba algo similar a lo que me atemorizaban mis recuerdos…?

Mi niña sufriendo bullying….

¿A quién tenía que matar?

Suena feo, losé… pero el sentimiento es ese..

“Solo te queda esperar, y ver que pasa” me decían algunos

¡Pues no! No es así.

Siempre he tenido muy claro, que “para gustos colores”, y por lo tanto, nunca vamos a poder agradar a todo el mundo.

Críticas vamos a tener de todo tipo y a todas las edades, por lo que lo principal, es la manera y la forma que tengamos de aceptarlas.

Yo soy la primera que sacaría las uñas, pero no… una crítica constructiva es buena y las demás… a tomar viento!!!

Así que, había mucho trabajo que hacer

Peculiaridades, características, capacidades y limitaciones, tenemos todos, ni mejores ni peores, simplemente distintas, y cuanto antes las aceptemos y aprendamos a valorarlas, mejor.

Cuándo en un colegio hay un niño más frágil, no importa el motivo ni la razón , cualquier característica o cosa que haga será su talón de Aquiles.

Todo será motivo de risas y carcajadas a su costa.

Sea bajo, sea alto, lleve gafas, tenga el pelo rizado, lleve zapatillas de marca… todo les vale… es triste pero es así…

En estas situaciones, es muy importante HABLAR, tal y como dije en mi último artículo, la comunicación es muy importante.

Que un niño sufra… duele… pero si encima lo hace en silencio…

A parte hay muchos tipos de sufrir acoso escolar:

  • Físico
  • Verbal
  • Psicológico
  • Social

Y nuestros peques pueden sufrir, uno y de manera aislada, o todos a la vez.

¿Y qué hacemos? ¿Ir todo el día con rabia contra el mundo?

No es esa la solución

Lo que hay que hacer es prepararlos para el mundo


Por lo que lo principal, es el AUTOESTIMA

De hecho, si os fijáis, en todos los casos, los niños que se aprovechan de otros, no son perfectos, sino simplemente se lo creen. Son creídos y chulos hasta la saciedad, y posiblemente con unas inseguridades mayores que los demás.

En cambio,a un niño con buena autoestima, los comentarios de los demás no le harán sentirse inferior ni peor, y por otro lado no necesitará resaltar los defectos de los demás, para sentirse mejor con los suyos.

Por ello, a mi manera, estoy intentando que la peque vea en ella y en los demás, las peculiaridades de cada uno, como lo que son, “ESO QUE NOS HACE ESPECIALES ”

De hecho, pienso, que es muy importante que desde bien pequeñitos les enseñemos a valorarse y a respetarse, tanto a ellos como a los demás.

Esto debería de alejarlos del papel de la víctima, y del agresor.

Y lo ideal sería, que no ocupasen ni el papel  del espectador, ya que gracias a los que observan, los “abusones” se crecen y se sienten mas fuertes y poderosos, ¡vaya, pero si tienen público! ¿qué guay no?


Pero entonces viene lo más complicado

Como ya he comentado otras veces, los peques aprenden por imitación, por lo que hay que predicar con el ejemplo.

Es imposible que pretendamos que no critiquen, que no se burlen, que no se sientan inferiores por llevar un tipo de ropa u otra, si nosotros estamos CONTINUAMENTE haciendo eso mismo.

 Todos , y en ese TODOS me incluyo, lo hacemos.

O sino, pensad,¿juzgáis a la gente por la manera de vestir?, ¿os relacionáis con un tipo de gente basándoos en determinadas características? ¿hacéis comentarios “graciosos” sobre el aspecto de la gente?…. y mil cosas más que hacemos delante de ellos, sin darnos cuenta.

Los peques son reflejos de sus padres

He estado unos meses, y pienso seguir, trabajando todo esto con la peque, aunque tengo que decir, que estoy muy contenta con el recibimiento que ha tenido en el nuevo cole, ya que llega todos los días eufórica y emocionada por sus vivencias con los compis.

Para una mami, eso es lo que nos da la vida, así que de momento puedo dormir tranquila.

Yo solo espero que siga así, y concienciar a los adultos de que estamos formando personitas, futuros médicos, profesores, peluqueros, albañiles, abogados, enfermeros… pero sobretodo trabajadores competentes, padres y madres de familia que respeten y valoren a los demás.

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