Conciliación… ¿un lujo?

Hasta ahora, cada vez que iba a publicar, los artículos los tenía preparados, pendientes de una última revisión, por si alguna faltilla se me hubiese pasado, pero os tengo que confesar que mi último post sobre la conciliación, no fue así.

Precisamente por eso, por falta de conciliación

Mi día a día es una continua carrera de fondo, un “que no llego” detrás de otro.

Pero por si fuera poco, soy de esas personas a las que le pasa de todo.

Si, si, anécdotas de ésas que cuando las cuentas a todos les hace gracia, a todos menos a mi, evidentemente.

Como dice una amiga, muy simpática ella, yo soy de esas personas que monta un circo y le crecen los enanos.

A lo que iba…

La conciliación, era un tema al que le tenía muchas ganas, ya que estaba segura de que habría gente que se sentiría muy identificada.

Cuantos de nosotros nos hemos ido a trabajar hechos polvo sin haber pegado ojo.

Toda la noche, dando jarabe,colocando almohadas para la tos, poniendo termómetros o cambiando sábanas y pijamas cuando ha bajado la fiebre.

Tema clave en el momento justo

El problema o la suerte, según se mire, fue que precisamente en el momento de mi vida en el que menos conciliación había…

En plena adaptación, en pleno proceso de cambio…

Si normalmente a la palabra “conciliación” le haría una pedorreta, ahora con el nuevo trabajo de mi pareja, viajando sin parar y sola ante el peligro…

Estoy segura de que la pedorreta habría evolucionado a un cariñoso corte de manga.

Toda esta situación, provocó dos efectos totalmente opuestos.

Por un lado, tenía clarísimo el tema del que quería escribir, pero por otro, por falta de tiempo no tenía nada preparado.

Finalmente, no sé cómo, pero lo hice, y me sirvió para desahogarme.

Las palabras fueron surgiendo sin apenas darme cuenta, tenía tanto para decir… y no sabía cómo.

En ese momento, lo tuve claro…

Escribiría un primer post sobre la conciliación.

Un artículo que utilizaría de terapia, y a su vez me sería muy útil para ver la respuesta. Ver que provoca en todos aquellos que me leéis.

De esta manera, con tiempo y calma,podría  escribir otro con todo aquello que me dejé por poner en el anterior.

¡Pues aquí está!

Tal y como imaginaba, el tema de la conciliación despertó muchos sentimientos y sensaciones.

Sensaciones en mucha gente que aunque no lo hablen, no quiere decir que no lo sufran.

Sin ir más lejos… mi pareja

Y es que resulta, que yo os hablé de mis agobios, de mi estrés, pero ¡ojo! tampoco me gustaría estar en su pellejo.

Semana tras semana fuera de casa, dando tumbos de un sitio para otro, echando de menos cada minuto del día a su familia.

 

Teniéndose que conformar con una llamada diaria (a veces ni eso) y alguna que otra foto por whatsapp.

Debe de ser muy duro ver a tu familia 3 o 4 veces al mes.

Darte cuenta de que pasa el tiempo, que se hacen mayores y te estas perdiendo sus logros, su evolución, su día a día.

El no poder asistir a festivales, exhibiciones… momentos que quedan en el recuerdo, y que tristemente para él, serán grabaciones de video.

Así que… ¿conciliación? ¿Para quién?

La verdad,no sabría decir que es peor, si la situación del uno o del otro,

Lo que si que tengo claro, es que en ninguno de los dos casos hay ningún tipo de equilibrio que consiga conciliar el trabajo con la vida familiar.

Pero resulta que si miro a mi alrededor veo exactamente lo mismo, parejas estresadas y agobiadas.

Obsesionadas por alcanzar ese equilibrio que dicen que existe, pero poca gente consigue.


¿Soluciones?

Ante esta situación, existen soluciones, aunque personalmente yo no se si las llamaría así:

  • Permiso de maternidad: 16 semanas y ¡al tajo! ¿en serio? Con un bebé de casi cuatro meses, nos vemos obligados a dejarlos con abuelos (si tienes suerte) o con desconocidos, para que empiecen a introducir alimentos y a darles esos cuidados y aprendizajes que deberían de ser compartidos con sus padres. Separación dura, muy dura, para quién ya la haya vivido.
  • Excedencia: Poder tener una temporada para poder dedicarte a tu familia sin peligro de perder tu puesto de trabajo, pero claro ¿de qué comes? O estas una larga temporada ahorrando o tienes suficientes ingresos por la otra parte, sino… imposible
  • Reducción de jornada: Esta opción es viable, si tienes una nómina decente y aun quitándote horas te cubre para tus gastos, que conforme estan hoy en día las cosas ya sabemos que… imposible.
  • Dejar el trabajo: Dedicarte a la família únicamente, olvidarte de tu carrera profesional, por lo que estamos igual que antes, o se tienen ahorros o la nómina de tu pareja es muy buena.

Pero si decides no tocar el trabajo e intentar cuadrarlo todo, ¿qué haces?:

  • Apuntarlos a todas las extraescolares posibles para intentar que su horario se asemeje lo más posible al tuyo.
  • Contratar a alguien que se encargue de llevarlos, recogerlos, ir al parque… y digo yo ¿pagar a alguien?¿por que no me reduzco la jornada y lo hago yo?

 

Por lo que, todo esto me hace pensar, tener hijos y disfrutar de ellos, ¿es un lujo? ¿es algo solo al alcance de gente con poder adquisitivo?

 

 

5 Comments

  1. Y es un motivo de problemas y más problemas….Si ahora sería joven me plantearía no tener hijos!!.

  2. Mucha gente como vosotras lo piensa..si echar la vista atrás tb decidiría no tener familia .. Px es un estrés costante hasta q más o menos puedan valerse por ellos mismos.. pero cuantos hay q pueden permitirse el lujo de tener familia y no trabajar? Yo creo q es La minoría, pero habría q hacer un estudio..

  3. La maternidad/paternidad es dura… pero también es cierto que si pudiese hechar marcha atrás, estaría exactamente igual que ahora, no cambiaria por nada del mundo las dos preciosidades que tengo.

  4. Ufff! Es que te leo y es mi vida. Como que los tiempos y el costo de la vida se oponen a esto de la maternidad/paternidad…yo me pregunto cómo lo hacían antes? Cómo lo hicieron mis padres y abuelos, porque parece imposible conciliar todo. No obstante las dificultades, tener un hijo (o varios) trae gratificaiobes inconmensurables

  5. Y si eres fija de tarde como yo imagínate!!! Si me reduzco trabajo menos pero sigo de tarde. Ni a catequesis los he apuntado. Si, yo firme de tarde para que me hicieran fija, si, pero hace doce años cuando no tenia hijos

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