Mi querida Costa Blanca


Este año toca la terreta

El año  pasado nos decantamos por paisajes verdes, clima cambiante, lluvia, aire y sol a cuenta gotas. Recorrimos Escocia y fue increíble, por eso  este verano necesitamos calitas, sol, chiringuitos y relax en la playa. Así que estaba claro, este verano disfrutaríamos de la Costa Blanca.

Reservamos una semanita en Altea,  en el mismo hotel que estuvimos en Pascua. Pero hasta que llegue ese momento iremos recorriendo calitas, haciendo snorkel y disfrutando del mar. Sufriendo, vaya!

Os dejo una pequeña muestra de las calas que hemos ido visitando.

Cala Granadella

En esta cala empezó todo.

Vinimos sin pensarlo, un finde en el que no sabes que hacer y se te ocurre ir allí. No sé si por una foto en Instagram o un comentario de alguien conocido, pero ahí acabamos y fue increíble.

A mi nunca me han gustado las playas, pero claro, nunca había ido a playas como estas. Son de roca, lo que para mí es todo un lujo, porque la arena  y yo no nos llevamos demasiado bien, así que cambio encantada el pringue de la arena con la crema solar por las marcas de los escarpines.

En esta cala empezamos siempre nuestra temporada de calitas. Llega el calor y sabemos cual va a ser la primera. Es nuestro ritual veraniego.

Vamos bastante en junio, aprovechando que aún no está llena de gente y aparcar es fácil. Luego, durante los meses de julio y agosto suele haber bastante gente, pero nunca he ido y ha estado masificada. Nos ha podido costar aparcar un poco más de la cuenta, pero nada del otro mundo.

Aunque creo que no soy muy imparcial, porque esta cala me encanta así que por muy mal que esté me seguiría encantado.

Allí encontraréis todos los servicios: socorrista, restaurante, tumbonas y sombrillas (previo pago claro), alquiler de kayac o paddlesurf.

Cala Blanca

Esta cala está formada por otras 3 calitas que se encuentran justo al final de la playa del Arenal de Jávea. Es donde solemos acabar cuando vamos a otras y vemos que están llenas.

La primera cala crea como una piscina redonda no muy profunda en la que los niños (y no tan niños) pueden disfrutar de saltos, colchonetas y snorkel sin peligro. Es cierto que este tipo de calas son de rocas, pero no de cantos rodados como las de Altea, sino roca de las que al rozarte te dejan alguna herida, por eso para ir con niños lo mejor es que no sean muy pequeños, porque caminar por ahí no se hace muy fácil.

En esa zona la que más nos gusta en ¨La Caleta¨está al final de esta cala y es una maravilla. Si llegas pronto puedes coger sitio en un par de cuevas naturales que hay y disfrutar estando fresquito y a la sombra todo el día. Hay poco espacio ¨cómodo¨en esta calita, la otra zona es de roca grande y entrar y salir de agua se hace un poco ortopédico.

Cala Ambolo

Es una playa cerrada por el riesgo de desprendimientos de la fachada de la montaña, y aunque tiene mallas de protección se pueden ver las rocas que han caído.

Como en la mayoría la zona de parking es escasa, por lo que llegar pronto es muy importante. Sino, posiblemente os tocará aparcar en la parte alta del puerto de montaña que hay para acceder a la cala. Y eso, con todos los trastos que hacen falta no es muy cómodo, sobre todo porque luego hay que subirlo.

Hay un peñón cerca de la orilla al que se puede llegar. La gente suele hacer saltos o snorkel alrededor.

Yo hice el intento de ir, pero elegimos un día en el que el mar no estaba en su mejor momento. Así que por miedica y por culpa de una bolsa de Mercadona que se parecíamuy mucho a una medusa, acabé engullida por las olas y viviendo mi propia escena de ¨Lo imposible”.

Cala Pinets

Este ha sido el último descubrimiento. Una cala pequeña, muy tranquila en Benissa. Tiene zona de roca y un pequeño tramo de arena. No hay ningún tipo de servicio, pero tiene una pinada donde poder comer o descansar a la sombra.

Dando un pequeño paseo puedes llegar a la playa de al lado donde tienes todos los servicios que puedas necesitar.

Las fotitos tan chulas de esta cala me las hizo mi querida Sofia Luengo (@sofinstant), una fotógrafa que hace maravillas


Una vez acaba el día y recogemos trastos para volver, aún nos queda parte del planazo por delante.

Cala Bandida (@calabandida)

Es una buenísima opción para relajarte y terminar el día por todo lo alto. Unas vistas increíbles, una decoración muy cuidada y los Gin´s …!Eso tenéis que probarlo!

Nos quedan muchas calas por descubrir. ¿Conoces alguna?

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